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Los hackers apuntan al mundo de la ciencia - El Mercurio

publicado a la‎(s)‎ 26 jul. 2011 7:38 por Nathalie Massis

El primer caso afecta a un repositorio de publicaciones del MIT:

Los hackers apuntan al mundo de la ciencia

Un investigador fue acusado de descargar y publicar millones de textos científicos desde bases de datos protegidas. Un hacker emuló su acto en el marco de la "guerrilla Open Access", que promueve que el conocimiento académico pertenece a la humanidad, y no debe estar bajo llave.

Por Alexis Ibarra O.

Aaron Swartz (24) pasó de ser un connotado investigador de Harvard a un violador de la ley, que arriesga penas de presidio de 35 años y un millón de dólares en multa. Todo, por bajar y publicar cerca de 5 millones de artículos académicos desde JStor, un repositorio de publicaciones científicas perteneciente al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y al cual se accede si se paga una suscripción.

Swartz no es un hacker común. Es un eximio programador, fundador de una empresa exitosa y es miembro del Centro para la Ética de Harvard. Lo que hizo no fue para estafar, sino que es parte de una cruzada que él cree justa.

En 2008, Swartz y otros colaboradores publicaron el manifiesto "Guerrilla Open Access", donde llamaban a los activistas a luchar contra servicios que mantienen los documentos académicos guardados detrás de un muro de pago. "Necesitamos descargar las publicaciones científicas y subirlas a redes de intercambio de archivos", señalaba.

Si bien el MIT no presentó cargos contra Swartz, las autoridades estadounidenses sí lo hicieron. "Un robo es un robo -dijo en una conferencia de prensa Carmen Ortiz, fiscal del Distrito de Massachusetts- sea a través de un computador o con una ganzúa; o si se se extraen documentos, datos o dólares".

Ante la detención de Swartz, un hacker que se hace llamar Greg Maxwell (31) y que se define como un "fanático de la tecnología, matemático y científico por hobby ", publicó la semana pasada 18 mil documentos de JStor.

Para justificar su acción, Maxwell dijo que no era aceptable que las bases de datos mantuvieran el conocimiento científico bajo llaves, "y menos cuando su derecho de autor ha caducado". De ahí que Maxwell sólo publicara textos anteriores a 1923, cuyos derechos ahora son de dominio público.

"El progreso surge de hacer conexiones entre descubrimientos y luego comunicárselos a la gente", señaló Maxwell en una declaración publicada por la revista del MIT Technology Review.

"Hay un movimiento mundial que está a favor de liberar la información", dice Jaime Briggs, director de seguridad de Soluciones Orion. "Se trata de la campaña AntiSec -donde están involucrados los grupos de hackers Anonymous y LulzSec- y que promueve desclasificar documentos que están en manos de privados o del Gobierno y hacerlos públicos", dijo el experto en seguridad informática.

Si bien Briggs dice que el caso de Swartz no se enmarca dentro de la campaña AntiSec, sí hay una relación en cuanto ambos buscan cambiar una situación que les parece injusta y que tiene que ver con el acceso universal a la información. "Lamentablemente, ambas iniciativas no van por el camino correcto. Hackear, por el motivo que sea, es un delito", dijo.

¿Puede pasar en Chile?

En el país, el repositorio de publicaciones académicas más grande es SciELO ( www.scielo.cl ), iniciativa donde participan otros países de la región. A diferencia de Sjor, el acceso a la información es abierto y gratuito, por lo que no sería blanco de hackers que quisieran publicar "información escondida".

"En Chile tenemos más de 17 millones de visitas al año y hay más de 90 publicaciones periódicas nacionales que están dentro del catálogo", dice Patricia Muñoz, directora del Programa de información científica de Conicyt. Dichos textos cubren las más diversas disciplinas y cumplen con los protocolos de calidad que se les exigen a las revistas académicas de excelencia.

Muñoz dice que la comunidad científica mundial es parte del debate sobre open access . "Pero las posiciones no son tan encontradas, como se piensa. Hay que buscar un equilibrio entre que la información científica sea pública y que el trabajo de las editoriales que las publican sea económicamente sustentable", señaló. Anonymous ataca de nuevo

Anonymous tuvo acceso a los datos bancarios de 96 mil austriacos, luego de haber irrumpido en los servidores del organismo que recauda los derechos audiovisuales de ese país. La entidad está notificando por correo a los afectados y les ha aconsejado verificar su cuenta bancaria.

Otro ataque afectó a Italia, precisamente a la unidad policiaca dedicada al cibercrimen. Los intrusos obtuvieron cerca de 8 GB de información, que fueron enviados al grupo Anonymous.

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Nathalie Massis,
26 jul. 2011 7:42