Publicaciones‎ > ‎

Así trabajan los techies del "Silicon Valley" chileno

publicado a la‎(s)‎ 25 jul. 2011 7:59 por Nathalie Massis
El Mercurio, sábado 23 de Julio de 2011 por Gabriela Bade


No hay un solo lugar que concentre a todos los emprendedores tecnológicos . Pero lo que sí hay es un espíritu nuevo importado desde Estados Unidos: la informalidad y la convicción de que mientras más cómodas y libres trabajen las personas, más comprometidas se sentirán con sus compañías.

En las oficinas centrales de Google en Mountain View, Estados Unidos, hay una "nadadora". Una piscina que, a falta de espacio para una olímpica, tiene un sistema que mueve el agua de manera que sus usuarios creen que avanzan sin hacerlo realmente. También hay una cancha de vóleibol con arena, mesas de pimpón, reposeras para dormir siesta, videojuegos, comida... En fin, todo lo "necesario" para que el ocio y la creatividad fluyan apasionadamente, porque si de algo se nutren estas compañías es de las buenas ideas.

"En Google todas las paredes están llenas de papeles pegados con ideas de sus empleados. Hasta en los baños las encuentras. Por eso, en general, no te dejan hacer fotos dentro", dice Andrés Cargill, quien desde hace 11 años dirige Orión, una empresa dedicada fundamentalmente a la seguridad de las redes informáticas, y socia de Google en Chile, para introducir el trabajo en la nube en grandes empresas.

"He estado muchas veces en Google y propician comunicaciones muy abiertas, algo que no va con la idiosincrasia chilena. Tienen el día viernes el TGIF (Thanks God it's Friday, gracias a Dios es viernes) y lo que hacen ahí es que permiten hablarles directamente a los fundadores de la compañía, que en este caso es Larry Page, y puedes hacerle preguntas duras. Cualquiera tiene permiso para hacer una pregunta en público y se contesta sin problema, pero es algo que tiene que ver con la idiosincrasia americana y de Google, que viene de la cultura universitaria tipo Stanford", sigue Andrés.

El mismo no sabe qué tan dispuesto está de hacer un ejercicio parecido en su propia empresa. Pero otras generaciones de emprendedores quieren avanzar hacia esa apertura. En Buscalibros.cl, por ejemplo, sí tienen una reunión mensual para hablar de cómo va la empresa. "Los tres socios contamos los proyectos en los que estamos, hacemos referencia a la reunión anterior y escuchamos lo que la gente dice y opina. Hay una sensación fuerte de la gente de poder involucrarse en la empresa", afirma Ricardo Wurgaft, uno de los socios.

Actualmente, las oficinas de Buscalibros.cl en Providencia no son un paraíso para el ocio. Están bastante amontonados y debido a que las existencias en su bodega se duplicaron en seis meses (pasaron de tener 6 mil a 12 mil libros), el caos se ha vuelto una norma. Aun así, todos parecen concentrados en hacer que la compañía crezca.

"Creemos que el espacio de trabajo para la gente es fundamental. Tal vez no parece acá, pero sabemos que es así y es lo que queremos. Pero como todo emprendimiento, tenemos limitantes presupuestarias y hemos crecido muy rápido", agrega Eduardo Stekel.

Para ellos, su foco está en el logro de objetivos más que en el cumplimiento de horarios o de vestirse de una u otra forma. Es lo que llaman "concentrarse en lo importante". Ricardo, que trabajó 10 años en el ámbito financiero y que dejó la corbata para dedicarse a buscalibros.cl, siente que "el traje es reflejo de instituciones donde las cosas tienen más distancia. Donde hay más formalidad, hay más burocracia y la consecuencia final de eso es que uno no influye tanto".

Pero el tema, dice, no es la ropa, "sino que te sientas cómodo para poder dedicarte a las cosas importantes, a las que tendrán efectos y consecuencias. No tenemos tiempo para las jerarquías o la vestimenta, tenemos que meter mano en aquello que va a producir cambio".

Con Wii y parrilla

También en Providencia, pero en una casa de varios ambientes y colores, está Cuponatic.cl, una empresa dedicada a ofrecer descuentos. Su fundador y gerente, Tomás Berkovich, reconoce que no es casualidad generar un espacio así. "He ido a conferencias en Silicon Valley y he ido a Google, que es una ciudad, una cuestión súper loca. Entonces pensé en aplicar ese modelo acá. Si todo el mundo quiere trabajar ahí, por algo será. Obviamente no tenemos los recursos ni nada de Google, pero hay cosas que se pueden hacer. Por ejemplo, la mejor inversión que he hecho es la Nintendo Wii".

No es sólo una cuestión de formas. Tomás está convencido de que la motivación de las personas que trabajan con él es clave para su negocio. "Estamos convencidos de que lo más importante es la gente. Si el equipo no es bueno, no está motivado, la cuestión no va a funcionar ni la mitad de bien. Siempre mi visión fue hacer una empresa libre. Que cada uno haga su pega sin restricciones y no hemos tenido grandes problemas con eso. Dentro de, todos entienden que el modelo es así en la medida que funcione".

La camaradería es la tónica y la "autorregulación", como dice Tomás, el camino para que el sistema funcione. Por ejemplo, él compró una máquina de café, pero cada vez que alguien se toma uno, debe dejar $250 en una fuente de vidrio para asegurar que siga habiendo café. Nadie controla que cada bebedor cumpla, pero hasta ahora, siempre hay café.

"Acá ponemos metas mensuales. Hace un par de meses propusimos que si lográbamos una meta determinada, comprábamos una parrilla. La conseguimos y compramos una parrilla atómica y hacemos asados por lo menos una vez al mes. La próxima meta es una máquina de schop. Esa me da un poco más de susto, pero algunos viernes en la tarde yo mismo he salido a comprar cervezas y todo bien", sigue Tomás.

La formalidad no es el tema en los ambientes tecnológicos santiaguinos. En Orión, la más formal de estas tres empresas, tampoco se divisan corbatas ni excesiva solemnidad. Es un espacio silencioso, de mucha concentración, pero abierto, donde basta levantar la cabeza para saber más o menos lo que está pasando en toda la planta. Y, de hecho, en el medio de todo, hay un ambiente de descanso con una máquina de café, un televisor de muchas pulgadas, un sillón de los que hacen masajes y una máquina expendedora de golosinas.

"Acá tratamos de armar equipos transversales. Yo soy el fundador, pero meto las manos. Estamos todos a la par. Sí tiene que haber una estructura de ordenamiento por nuestro negocio", explica Andrés.

A pesar del giro de su empresa -la seguridad de las redes-, este gerente piensa que rompió paradigmas el día que permitió a su gente el acceso a redes sociales. "No puedo coartar que la gente se conecte con el mundo. Es parte de nuestra cultura. Al comienzo éramos mucho más estrictos, pero nos dimos cuenta con la explosión de las redes sociales que no podíamos parar el tema. Además, nosotros vendemos el cloud computing, necesitamos gente con mente abierta, que esté dispuesta a ver temas nuevos".

Cuponatic Tomás Berkovich se inició hace tres años con Zheta Pricing, ofreciéndole a CineHoyts un sistema para vender entradas por internet con distintos precios dependiendo de la disponibilidad de la sala. Luego combinó esa fórmula con la de ofertas diarias por internet y creó también Cuponatic. Ahora, llevará el modelo de Zheta Pricing a una cadena mexicana de cines y Cuponatic abrió oficinas en Perú y Colombia.

Buscalibros.cl Hace cuatro años que Eduardo Stekel comenzó a vender libros nuevos y usados a través de internet. Luego se asoció con Ricardo Wurgaft y juntos desarrollaron un modelo inspirado en Amazon. Ahora sumaron aBoris Kraizel y generaron también el sitio buscalibre.com, que vende todo tipo de productos por internet.

Soluciones Orión es la empresa que desarrolló el ingeniero Andrés Cargill y se dedica básicamente a monitorear las redes informáticas de distintas compañías. Actualmente está impulsando el trabajo informático en la nube o cloud computing y es socio de Google en Chile.

ą
Nathalie Massis,
25 jul. 2011 8:13