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¿Cómo se diseña un roadmap de Transformación Digital?

publicado a la‎(s)‎ 10 abr. 2018 7:21 por Nathalie Massis


Ya con la claridad de cuál es el impacto y cuáles son los factores clave que marcan el éxito de un proceso de Transformación Digital, a las empresas sólo les queda determinar cómo y cuándo comenzar a evolucionar.

Tras haber ejecutado diversos proyectos exitosos en empresas de distintos tamaños y verticales en diferentes países de América Latina, creemos en la importancia de avanzar en la Transformación Digital por etapas bien planificadas, plasmadas en un roadmap que sirva como carta de navegación para toda la compañía y que cuenten con el compromiso y profundo involucramiento del CEO y su equipo ejecutivo

Para ello lo primero es realizar un completo diagnóstico para determinar la madurez digital de la empresa y entender los modelos de negocios existentes y la estrategia primaria de la compañía. Así se puede definir una cartera priorizada de proyectos estratégicos para la transformación digital de los procesos de negocios, del viaje del cliente y los posibles nuevos modelos, productos o servicios digitales e implementar un plan de trabajo que contribuya significativamente al incremento de las ventas y la valoración de los clientes.

Una vez realizado este diagnóstico que establece el estado actual de la empresa, evidencia las conclusiones más importantes y propone los pasos a seguir, el alineamiento del directorio y altos ejecutivos es clave para sensibilización respecto del tema y la homologación de conceptos. Si no existe la convicción a nivel directivo de la importancia de impulsar la Transformación dentro de la empresa, cualquier plan por muy elaborado y bien estructurado que sea, está destinado al fracaso.

Otro elemento relevante tiene relación con el involucramiento de los colaboradores a través de la cultura organizacional, la gestión del cambio y del talento digital que se debe identificar o posiblemente reclutar para la transformación futura.

Un roadmap de transformación digital no puede dejar de lado el alineamiento digital interno de los colaboradores de la empresa y la gestión del cambio. En esta fase es de vital importancia que todos los que participarán en el proceso entiendan que el foco es el incremento de ventas y por sobre todo la mejora en valoración de los clientes. Para ello, la definición de una estrategia digital y las buenas prácticas a promover en la organización, junto a la correcta comunicación de éstas.

Es claro que una organización alineada permite revelar de forma casi espontánea cuáles son los recursos disponibles para evolucionar digitalmente y cuáles son las brechas que se deben estrechar.

Con la plana directiva y colaboradores alineados se puede pasar a la segunda etapa, donde el levantamiento de información, la comprensión de sus definiciones estratégicas y del modelo de negocio de la unidad a transformar por su alto nivel de impacto son las tareas principales.

Una transformación digital bien implementada tiene una tercera etapa basada en la focalización. Aquí los encargados de impulsarla deben identificar los procesos de negocio a intervenir y sus respectivas métricas, siempre con foco en el cliente y el EBITDA. Esta etapa se centra en aquellos procesos no digitalizados que tengan estrecha relación con el cliente (front end) y aquellos internos con alto potencial de automatización (back end).

Posteriormente viene la fase que en Orión Labs llamamos Apalancamiento Digital, donde el establecimiento del índice de madurez digital es la base para identificar las brechas por áreas y la definición de potenciales proyectos de transformación. Es aquí donde contar con el apoyo de un Digital Advisor y de un Ecosistema de empresas con expertise en diversas áreas de innovación se vuelve fundamental.

Finalmente el éxito de un roadmap de Transformación Digital debe incluir la forma en que se dimensionará el impacto de cada proyecto de transformación. En nuestra experiencia los elementos más relevantes a considerar el impacto en la rentabilidad, ya sea por mejoras de productividad, reducción de costos o aumento en las ventas. Adicionalmente se deben tener a la mano instrumentos para medir el impacto en la experiencia del cliente y de los colaboradores y por último los costos y complejidad de la implementación.
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